Análisis: The Last of Us

Durante casi un año hemos ido recibiendo a cuentagotas información sobre el nuevo título de Naughty Dog. El que prometía ser la última gran epopeya que nos ofrece ps3 antes del desembarco de la nueva generación recibía unas notas de 10 en varios medios, levantando un halo de escepticismo entre los que llevamos unos años en esto y hemos sufrido demasiados desengaños a través de infladas notas y un marketing llevado hacia la excelencia pero con un desengaño evidente. Desde este mismo momento podemos afirmar que The Last of Us no es un juego perfecto y le podemos achacar algunos fallos pero en ningún momento nos molestan porque es el juego más humano que la industría nos ha tirado a la cara en mucho, muchísimo tiempo.

Pocas veces nos ha sido tan fácil introducirnos desde el primer momento en una historia. El trasfondo y el drama personal de Joel es sobrecogedor  y pese a ser un gruñón que busca un motivo para vivir, nos pondremos en su piel desde el primer minuto. Porque viviremos su desdicha nada más iniciar el juego. La historia podría ser el talón de Aquiles de The Last of Us al tratar sobre un tema llevado hasta la saciedad, pero pronto nos daremos cuenta de que nos alejaremos de los tópicos del género a medida que avanzemos en la historia. El mundo como lo conocíamos ha cambiado y una terrible infección ha terminado con gran parte de la humanidad. Tan solo quedan las autoridades locales y las Luciérnagas, un grupo local de rebeldes científicos que se esconden y operan en diferentes ciudades.

Como consecuencia de este regimen, la hostilidad es la tarjeta de presentación en esta sociedad que nos recuerda en muchos momentos al cómic de The Walking Dead. No podemos confiar en nada ni en nadie, a riesgo de sufrir emboscadas y acabar con una bala en la cabeza. Hasta tal punto llega la moralidad pasajera y el instinto de supervivencia que la propia humanidad será más peligrosa que los infectados, como viene siendo un tema recurrente en la obra de Kirkman.

Por razones que no vamos a desvelar, Joel acaba con la misión de escoltar a Ellie hasta la base las Luciérnagas. Por supuesto Joel está asqueado por este trabajo que se ve obligado a cumplir y más con una niña impertinente que le recuerda a una parte de su vida que quiere olvidar para siempre. La relación de Joel y Ellie es uno de los puntales del título y nos ofrece momentos de excelencia. Lejos de caer en tópicos, el corazón nos dará mil vueltas con algún giro de trama y la historia en si es una perfecta oda hacia el concepto de la paternidad y todo lo que  conlleva. A lo largo del juego iremos encontrando a personajes secundarios que dividirán el conjunto de la trama en diferentes sagas diferenciadas con distintos objetivos y localizaciones.

Si de algo peca The Last of Us es de ser un juego tremendamente lineal en su mecánica. Básicamente tendremos que deslizarnos entre hordas de enemigos sin ser detectados, acabar con ellos cuando no tenemos más remedio, mover objetos para acceder a partes del escenario y bucear en busca de palés para transportar a una Ellie que nos pondrá de los nervios al no saber nadar y quejarse todo el rato.

Lo tremendamente inusual del título de Naughty Dog es que en ningún momento esconde estas carencias y las implementa perfectamente en el momento perfecto. Una de las grandes virtudes es el cambio de localizaciones perfectamente justificado por la trama y que nunca nos obliga a repetir una mecánica al poco tiempo de superarla.  Esto se consigue implementando nuevos elementos que nos harán pensar que estamos jugando a un juego nuevo y nos recordarán a otros títulos por su mecánica y genialidad. De este modo, a lo largo del juego nos parecerá estar jugando a un Silent Hill, Metal Gear, Red Dead Redemption o Tomb Raider. Lejos de ser una mala copia, estos momentos suponen un soplo de aire fresco a la mecánica y mantienen la tremenda personalidad de la goza la historia de Joel y Ellie.

Se ha hablado mucho de la IA de los enemigos. Ellie se cubre a la perfección y en ningún momento es un estorbo pero hemos vivido algún momento ridículo en el que estamos cubiertos mientras nos buscan, Ellie pasa por las narices del enemigo hasta nuestra posición sin levantar ningún tipo de sospecha. De este modo solo debemos preocuparnos de que no nos vean a nosotros. Esto en ocasiones deviene en situaciones un tanto ridículas que empañan la ambientación y la inmersión del juego.

Los enemigos se diferencian tremendamente unos de otros. Mientras que los humanos reaccionarán sin piedad disparando y rodeándonos desde cualquier posición, los infectados nos obligarán a variar de forma drástica la forma en la que encaramos el combate. Los chasqueadores son una evolución de la infección que ha provocado ceguera en su portador. De este modo, deberemos avanzar sigilosamente y lanzar objetos para crear ruido y tratar de engañarlos. La tensión que nos han provocado estas criaturas es inenarrable ya que nos matarán al más mínimo fallo si no contamos con una daga con la que despacharlos sigilosamente.

Uno de los elementos característicos de The Last of Us es la creación de objetos a partir de los recursos que encontramos por el escenario. Estos recursos serán limitados y servirán para crear objetos a partir de los mismos materiales. De nosotros va a depender si decidimos usar el trapo y el alcohol que hemos encontrado para crear un botiquin con el que curar nuestras heridas o preferimos crear un coctel molotov con el que despachar a varios enemigos a la vez.

El número de armas es más que suficiente y variado incluyendo pistolas, escopetas, rifles, arcos, lanzallamas, bombas de clavos y bombas de humo. Deberemos moderar su uso ya que la munición escasea y disparar se convierte en el último recurso cuando no queremos alertar a todos los enemigos de la zona que se lanzarán hacia nosotros al primer disparo. No existe ningún arma con silenciador así que nos veremos obligados a mejorar nuestras armas cuerpo a cuerpo como tuberías, bates de baseball o trozos de madera.

Sabemos de la excelencia de Naughty Dog después de tres fantásticas entregas de Uncharted. Sabíamos que The Last of Us iba a ser un buen juego y que íbamos a alucinar con sus tremendos gráficos y su jugabilidad. Lo que realmente nos ha sorprendido es su narrativa y  la capacidad de contarnos una historia adulta, un drama que nos tendrá pegados a la silla durante unas 15h y que recordaremos con especial cariño cuando aparezcan los títulos de crédito finales.

Nota: 9

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